Día 420: Óleo sobre tabla Leeuwin

Se trata de una pequeña tabla que siempre ha estado colgada en la pared de la cabaña.

Alguien pintó lo que veía y hoy yo sigo viendo lo mismo. Casi lo mismo. La barca de madera ya no está. Ahora estoy yo.

Anne

Día 419: El lenguaje secreto de los colores

No necesito instrucciones para saber que las aguas que rodean a Cabo Leeuwin, están gritando mi nombre.

La temperatura del aire es la primera señal. El olor del mar es la segunda. Sólo falta que el sol lo aplaste todo y que yo encuentre mi sombrero anti manchas.

Anne

Día 418: Presagios

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PRESAGIO:

1. m. Señal que indica, previene y anuncia un suceso.

2. m. Especie de adivinación o conocimiento de las cosas futuras por medio de señales que se han visto o de intuiciones y sensaciones.

No puedo evitarlo.

Veo señales.

Por todas partes.

 

 

Día 417: Tesoro de porcelana

Esta figura apareció un día en las playas de Cabo Leeuwin envuelta en un nido de algas.

Desde entonces no me separo nunca de ella.

Anne

Día 415: ¿Y qué ropa me pongo?

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No es que mis opciones de salir de esta isla se hayan visto aumentadas, pero estos días en los que las horas de luz crecen y crecen como si fueran habichuelas mágicas, he empezado a imaginar cómo podría ser una hipotética vida fuera.

Lo primero que he pensado…¿qué ropa se llevará ahora? ¿podré pasear por la cubierta del barco que me libere, con mi vestido de vela de mesana?

Con estos pensamientos en la cabeza he recurrido a lo que podría llamarse la biblioteca de Cabo Leeuwin, ese lugar en el que guardo los tesoros de papel que descubrí escondidos en la vieja cabaña. Et voilà…la solución estaba allí…una imagen que muestra claramente como deben vestirse las mujeres.

El libro no es actual, pero no creo que la moda haya cambiado tanto.

Anne

Día 414: Mi yo cefalópodo

Solo cuando llueve y el tejado de mi cabaña se escurre en una lucha inútil contra la impermeabilidad, vuelvo a sentir que mi condición ideal no es la humana.

Lucho y me revuelvo en mi suelo anegado, grito y poco a poco mi voz se apaga mientras expulso tinta negra por la boca.

Siento como la fiebre me aleja, a la vez que mi cuerpo se convierte en un tubo y mi pelo en tentáculos.

Y de repente cuando el agua me cubre por completo, dejo de ser ella y me convierto en mi yo acuático, el que habita las profundidades de un mar que la mayor parte del tiempo, muy a mi pesar, me es ajeno….​

Anne