Día 406: Coliflor flotante

Si no fuera porque mis pulmones están libres de gases tóxicos, y mi cerebro recuperado de su estado de conciencia alterada, diría que este objeto que ha llegado flotando a Cabo Leeuwin es todo menos una coliflor.

Pero mi proveedor habitual (Van Rap) está en tierra y el buque oceanográfico García del Cid atracado en algun puerto esperando una nueva misión.

No importa su origen. La comida es siempre comida.

Bienvenida. 

Anne

Día 404: Cueva inundada (intoxicación por CO2)

Las últimas lluvias que han convertido a Cabo Leeuwinn en un mini receptor de un cambio climático, nos trae ahora la inundación de la cueva de piedras calientes.

Esto es un problema y un problema de los gordos, ya que aquí la vida en el exterior es mucho más dura.

Se da por hecho que el hambre nos va a perseguir cómo se persigue a los fantasmas. Los que todavía siguen aquí pero tendremos un alimento nuevo y si hay frío el frío y el agua todo esto alejadas las piedras calientes Sira momento delicado para asegurar que la temperatura de nuestros cuerpos no baja lo suficiente como paraá llevarnos a la muerte.

high risk

Día 403: Mensaje en binario

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Anne

Día 402: Ganesha y el hurto

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¿Cómo puedes convencer a un elefante de que no hace falta comerse todas las reservas de plátanos que llegaron con la marea a Cabo Leeuwin?

Respuesta: de ninguna manera.

Ganesha, el miembro de mayor tamaño de la Pandilla Noé, ha hecho de las suyas arrasando en una sola noche con todas las reservas de plátanos que habíamos almacenado. Y aunque él ha intentado disimularlo, hay cosas, que aunque quiera, un elefante no puede disimular.

Esta mañana se estaba dando un baño y cuando le he preguntado:

—Ganesha, ¿no habrás visto por casualidad una montaña de plátanos en la entrada de la cueva?

El se ha limitado a poner cara de: ¿Yo?…¿Plátanos?….No he visto ninguno….

No he necesitado más que mirarle a los ojos….los ojos de un elefante mentiroso hablan por si solos.

Anne

Día 401: Yo también quiero

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Quiero la tierra y sus maravillas: el mar, el sol.

Quiero penetrar en él, ser parte de él, vivir en él, aprender de él, perder todo lo que es superficial y adquirido en mí, volverme un ser humano consciente y sincero. Al comprenderme a mí misma quiero comprender a los demás.

Quiero realizar todo lo que soy capaz de hacer… trabajar con mis manos, mi corazón y mi cerebro. Quisiera tener un jardín, una casita, hierba, animales, libros, cuadros, música. Y sacar de todo esto lo que quiero escribir; expresar todas estas cosas…

Quiero vivir la vida cálida, anhelante, viva, tener raíces en la vida, aprender, desear, saber, sentir, pensar, actuar, eso es lo que quiero, a donde debo tratar de llegar”.

Katherine Mansfield. Escrito en su diario pocos días antes de morir a los 34 años.

Día 400: Llueve y no me importa

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Con una magnífica sobredosis de caloas, repleta de triptófano,con el potasio y el magnesio por las nubes, hoy mi cuerpo se ha levantado como si todo mereciese la pena.

Hoy no me duele nada ni tampoco tengo razones para quejarme. No hay sol, las nubes de color gris acero se han extendido por un cielo de tormenta, que convierte el mar en un espectáculo salvaje de color verde turquesa.

Pronto caerá la lluvia y yo no haré nada por evitarla. Me quedaré sentada en las rocas y aprovecharé la temperatura impropia de esta época para desembarazarme de mi vestido vela de mesana.

Quizás decida nadar entre las olas que esperan el agua de nube como elixir de agua de nube. Y tal vez no haga nada de eso y me dedique a sentir el pelo mojado y el viento pegajoso, y la variedad de ruidos que emiten los miembros de la pandilla Noé que todavía duermen sobre la arena después del festín amarillento.

Anne